Si sabes de un lugar mejor ¡muévete!

Luego me cobijó entre sus palmas y me llevó hasta su pecho. Fue en ese preciso momento donde todo se reactivó, mi corazón comenzó a imitar suavemente el retumbar del suyo, su latir se volvió mi pulso y allí sentí como la energía de mi cuerpo me aspiraba y se fundía en un nuevo abrazo con mi espíritu.

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